El papel del arquitecto en la reducción del carbono incorporado en los centros de datos 19 Dic 2025
By Alex Soto
Con la expansión de la economía digital, los centros de datos han surgido como una infraestructura esencial, pero siguen siendo algunos de los tipos de edificios con mayor intensidad de carbono. Si bien el sector está logrando grandes avances en la mejora de la eficiencia operativa mediante inversiones en energías renovables, materializadas a través de Acuerdos de Compra de Energía (Power Purchase Agreements, PPAs) y Garantías de Origen de Energía Renovable (Renewable Energy Guarantees of Origin, REGOs), así como mediante el despliegue de la próxima generación de sistemas de refrigeración, la siguiente frontera es el carbono incorporado: las emisiones generadas durante la extracción, fabricación, transporte y disposición final de los materiales. Aquí es donde los arquitectos tienen una influencia y una responsabilidad reales.
Los arquitectos influyen en el impacto total de carbono a través de sus decisiones de diseño. Los centros de datos suelen utilizar materiales tradicionales con alta huella de carbono, como el acero, el hormigón, el vidrio y el aluminio, para lograr diseños duraderos, resilientes y rentables que faciliten la contratación de la construcción y aceleren la salida al mercado. Se prevé que esta tendencia se intensifique con el despliegue masivo de la inteligencia artificial. Las estructuras alternativas de madera todavía se consideran proyectos de nicho, ya que pueden presentar desafíos relacionados con los seguros, la necesidad de oficios especializados y un probable impacto en los plazos y los costes de los proyectos de centros de datos convencionales. Son retos que requerirán tiempo para que la industria los supere.
Lejos de ser un escenario pesimista para la mitigación del carbono incorporado, las decisiones tempranas de diseño pueden orientar la huella de carbono de un proyecto de centro de datos. Desde la fase de diseño conceptual, el diálogo con los clientes y la colaboración con ingenieros y proveedores permiten realizar evaluaciones de carbono de ciclo de vida completo, garantizando que los objetivos de rendimiento y sostenibilidad queden integrados antes de que comience la construcción. Una tarea clave del equipo del proyecto es eliminar los residuos en todas las etapas: comenzar con formas simples que conduzcan a detalles constructivos estándar, optimizar las modulaciones de fachada, reducir la sobreespecificación e incorporar elementos modulares que puedan desmontarse y reciclarse al final de su vida útil. Asimismo, fomentar la circularidad mediante auditorías previas a la demolición: por ejemplo, si el aluminio y el vidrio se desmontan de una fachada existente, en el Reino Unido existen esquemas de recompra listos para incorporarlos a bancos de materiales para su reutilización o para destinarlos a contenido reciclado posconsumo para otro fabricante de sistemas de muro cortina. De este modo, se cierra el ciclo de los materiales.




La proporción de acristalamiento y los dispositivos de protección solar, diseñados según la orientación solar, aseguran que la fachada del edificio sea más resistente a las ganancias y pérdidas térmicas excesivas.